Dime que te quedarás. Que te quedarás conmigo a pesar de los quilómetros que nos separan. Que estarás siempre a mi lado, aunque sea en un lado de mi mente. Quiero que te adentres en mi universo y no salgas jamás, porque eres un secreto que nunca podré olvidar.
No me gusta utilizar esas dos palabras que quieren decir tanto pero no son más que eso: dos palabras. Palabras que amargarán tu existencia si las utilizas muy de seguido. Nunca y jamás. Menos mal que existe ese precioso mundo de Peter Pan con el que podremos soñar cuando no tengamos adonde ir.
Quisiera volar y volar, justo como hacía él, pero siempre crecer. Crecer contigo. Subir hacia el punto más remoto del universo junto a ti, hasta que nuestros corazones decidan dejar de latir.

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